La asistencia gravitatoria roba la velocidad del planeta
Una nave puede acelerar sin quemar una gota de combustible. El truco es rozar un planeta al pasar. Visto desde el marco que viaja con el planeta, la rapidez de la nave no cambia en absoluto; entra y sale con la misma rapidez, solo se dobla su dirección. Cambia al marco fijo en el Sol y la historia cambia. La velocidad propia del planeta se suma a la de la nave, así que pasar por detrás del planeta la acelera y pasar por delante la frena. El mismo suceso, visto desde otro marco, muestra una rapidez distinta.
Observa el mismo paso cercano en dos marcos. En el marco que viaja con el planeta la nave sale a la misma rapidez con que entró; las dos flechas tienen igual longitud y solo se ha doblado la dirección. Pulsa el botón del marco del Sol y la velocidad del planeta se suma a la de la nave. La flecha saliente se alarga notablemente, y la lectura muestra que la rapidez ha subido. Hay una sola física; el marco en que mides decide la rapidez.
Cuán cerca rozas lo decide todo. El parámetro de impacto b es cuánto se aleja la aproximación del centro del planeta. Arrastra el deslizador para reducir b y acercarte más, y la gravedad del planeta tira con más fuerza, así que la trayectoria se dobla más. Cuanto mayor el doblez, mayor el impulso que ganas en el marco del Sol. Si te acercas demasiado chocas con la atmósfera o la superficie, así que una misión real elige un b seguro y se dobla solo lo necesario.
Doblarse por sí solo puede acelerarte o frenarte. Pasa por detrás del planeta y te remolca en su dirección de avance, sumando a tu rapidez; eso es un paso por detrás. Pasa por delante y te tira en contra de su movimiento, y pierdes rapidez. Cambia entre los dos casos con el botón y el signo del cambio de rapidez se invierte. Rumbo a los planetas exteriores tomas un paso por detrás para acelerar; cayendo hacia el Sol tomas un paso por delante para frenar.
La velocidad es un vector, así que se suma como un triángulo. Construye el triángulo paso a paso. Primero está la velocidad relativa en el marco del planeta. Súmale la velocidad del planeta y obtienes la velocidad entrante en el marco del Sol. El paso cercano gira esta velocidad relativa manteniendo su longitud y cambiando solo su dirección. Por último suma otra vez la velocidad del planeta para obtener la velocidad saliente, que es más larga porque la dirección giró a favor. La energía cinética extra vino de la órbita del planeta; el planeta se frena una cantidad ínfima para que la nave acelere sin combustible.
Si una asistencia no basta, encadenas varias. Cada vez que la nave roza otro planeta, su rapidez en el marco del Sol crece un poco más. Añade pasos cercanos de uno en uno con el botón y la rapidez acumulada supera el umbral de escape marcado por la línea discontinua. A partir de ahí la trayectoria se dirige al sistema solar exterior. Las sondas reales toman prestada la gravedad de varios planetas de este modo para llegar mucho más lejos de lo que su combustible a bordo podría llevarlas por sí solo.