No existe la seguridad perfecta
Poner una cerradura en tu puerta la hace mas segura. Dos cerraduras, mas segura todavia. Y diez? Seguro que mas segura, pero ahora tienes que girar diez llaves cada vez que llegas a casa. Y cuesta diez veces mas. En algun momento empiezas a preguntar: donde esta la linea que se siente suficiente? La verdad es que la seguridad no tiene fin. Hacerla mas segura siempre la hace mas incomoda y mas cara. Asi que la pregunta real no es como ser perfecto, sino donde detenerse.
No hay perfecto
Al llegar hasta aqui hemos visto muchas defensas.
Cerrar con cifrado, comprobar la integridad con un hash,
probar quien eres con una contrasena.
Entonces, si las combinamos todas, se vuelve perfecto?
Lamentablemente, no.
Cualquier cerradura, con suficiente tiempo y esfuerzo,
aun deja una posibilidad de ser sacudida.
La barra que intenta empujar la seguridad a 100
nunca toca del todo el 100, por mas que la empujes.
El punto llamado perfecto siempre queda mas alla de tus dedos.
Sube mas la seguridad. La barra se acerca a 100 pero nunca lo toca. Lo perfecto solo se acerca.
Empuja y empuja, la punta de la barra nunca llego a 100.
Esta es la primera verdad de la seguridad.
Lo perfecto no es un lugar al que puedas llegar.
Pero eso no es razon para desanimarse.
En el momento en que aceptas que no hay perfecto,
la pregunta se vuelve mas inteligente.
En vez de como ser perfecto,
empiezas a preguntar que tan seguro es suficiente.
Y ese suficiente siempre tiene un precio.
A continuacion vemos ese precio.
Mas seguro significa menos comodo
Por que no empujamos la barra hasta el final?
Aunque podriamos.
La razon es simple: el precio crece demasiado.
Cuanto mas larga y compleja una contrasena, mas segura,
pero es un fastidio escribirla cada vez y facil de olvidar.
Cuantas mas capas de autenticacion, mas seguro,
pero cada inicio de sesion gana un paso.
Sube la seguridad una muesca
y la comodidad baja una muesca
mientras el costo sube una muesca.
Las tres atadas en una linea, intercambiandose entre si.
Sube el nivel de seguridad de a una muesca. Al subir, la seguridad se llena pero la comodidad baja y el costo crece.
Cada vez que subimos una muesca, las tres se movieron juntas.
Cuando una mejoraba, otra empeoraba.
Esto es el intercambio, el trueque.
No hay camino a mas seguridad gratis.
La seguridad siempre paga su precio en comodidad o costo.
Asi que subirla al maximo no es la respuesta.
Demasiado baja y es peligrosa,
demasiado alta y nadie puede usarla.
Entonces, donde debe estar la barra?
Esa respuesta depende de como manejas el riesgo.
No eliminar el riesgo sino gestionarlo
Si no hay perfecto, tampoco puedes hacer el riesgo cero.
Entonces, es la seguridad una batalla perdida? No.
Solo cambias tu manera de pensar.
No intentes eliminar el riesgo; gestionalo.
Cuando cruzas la calle, el riesgo no es cero.
Aun asi, miramos a ambos lados y cruzamos.
Reducimos el riesgo a un tamano que podamos aceptar.
La seguridad es igual.
Bloquea primero los riesgos grandes para hacerlo bastante pequeno,
y vive con el riesgo pequeno que queda.
Bloquea primero los riesgos mas grandes, por turno. El riesgo nunca llega a cero, pero se gestiona a un tamano pequeno y aceptable.
Al bloquear primero los riesgos grandes, la barra cayo de golpe.
Pero nunca llego del todo a cero.
Y esta bien. Ese es el punto.
Cuando el riesgo restante es bastante pequeno,
decidimos aceptarlo.
A esto se le llama gestionar el riesgo.
En vez de bloquear sin fin, bloqueas los grandes con astucia
y decides cargar con los pequenos.
Entonces, un tamano aceptable,
es igual para todos? A continuacion lo vemos.
Un equilibrio que encaja con la situacion
El riesgo aceptable cambia de persona a persona.
Si se filtra la libreta donde anotaste el almuerzo de hoy,
solo es un poco vergonzoso, no es gran cosa.
Asi que una cerradura pesada seria excesiva.
Pero si se filtra la boveda de un banco, es un desastre.
Asi que aceptas la incomodidad y haces la cerradura gruesa.
El peso de lo que proteges fija el punto de equilibrio.
Cuanto mas precioso, mas mueves la barra hacia la seguridad,
cuanto mas ligero, mas la mueves hacia la comodidad.
No hay una sola respuesta correcta; cambia segun la situacion.
Elige cada situacion. Para una libreta ligera el equilibrio se inclina a la comodidad, para una boveda pesada se inclina a la seguridad.
La misma cerradura no encajaba en ambas situaciones.
Una cerradura ligera le iba a la libreta,
una cerradura gruesa le iba a la boveda del banco.
La buena seguridad no es la seguridad mas fuerte
sino la seguridad que encaja con la situacion.
Primero mira que proteges y cuanto,
luego elige el punto de equilibrio que encaja.
Esta es la mirada adulta de la seguridad que aprendimos en esta leccion.
La mirada que elige el equilibrio en vez de perseguir la perfeccion.
A continuacion repasamos todo el camino que hemos recorrido.
Mirando atras el camino hasta aqui
Reuniendo esta leccion en una linea, es esto.
No existe la seguridad perfecta.
Sube la seguridad y la comodidad baja mientras el costo sube.
Asi que gestionamos el riesgo en vez de hacerlo cero.
Vemos que proteger y cuanto, luego elegimos un punto de equilibrio.
Y esta leccion no es un pequeno punto final.
Es el final del area de seguridad
y el final de todo el viaje de Cogito que hemos recorrido juntos.
Desde la estructura, hasta aqui la seguridad,
hemos pasado por los ocho caminos.
Por ultimo, miremos atras esos ocho caminos juntos, una vez mas.
Toca las ocho areas en orden para recorrer de nuevo todo el viaje de Cogito. (estructura -> programacion -> SO -> algoritmos -> red -> datos -> IA -> seguridad)
Hemos recorrido los ocho caminos.
Con la estructura vimos el esqueleto de la computadora,
con la programacion aprendimos a escribir ordenes.
El sistema operativo coordina todo eso,
y los algoritmos nos dieron el oficio de resolver problemas.
Con las redes nos conectamos al mundo,
con los datos recordamos y los manejamos.
Con la IA dejamos que aprendiera sola,
y con la seguridad aprendimos el corazon de proteger todo eso.
Este viaje nunca fue para memorizar respuestas.
Fue para ver el mundo con intuicion y construir tus propias formulas,
para hacer crecer ese ojo que ve.
Gracias por llegar hasta aqui juntos.
Ahora, con ese ojo, camina tu propio siguiente camino.