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Parar y luego retomar

Cada cambio guarda dónde ibas y lo vuelve a cargar.

01

Deja una nota antes de parar

Imagina que estás trabajando en tu escritorio y de repente algo más necesita tu atención.
Si te levantas y te vas sin más, no vas a recordar dónde lo dejaste cuando vuelvas. Por eso anotas algo rápido que diga "llegué hasta aquí" y luego te vas.
Cuando regresas, lees la nota y sigues justo donde paraste. La CPU hace lo mismo. Cuando pausa una tarea, guarda todo el estado actual como si fuera una nota, y lo carga de nuevo cuando vuelve.

Tarea A en cursollegué hasta aquíGuardarRestaurarDe vuelta, siguellegué hasta aquí

Guarda tu estado antes de irte y recupéralo al volver.

Cuando una tarea se pausa, su estado se guarda, y cuando se reanuda, ese estado se restaura.

02

Estira el instante del cambio

Vamos a ralentizar ese breve instante en que cambia el trabajo.
Primero, la tarea A está corriendo. Cuando llega el momento de cambiar, se guarda el estado de A. Luego se carga el estado guardado de la tarea B. Solo entonces B empieza a correr.
Lo importante es esto. Durante el tramo del medio, mientras se guarda y se carga, ni A ni B avanzan nada. Ese hueco es puro tiempo gastado en cambiar de asiento.

Aquí no corre nadaTarea AGuardarestado ARestaurarestado BTarea B

Entre guardar y restaurar, ninguna tarea avanza.

Un cambio es un paso de guardado y luego uno de restauración, y en medio no se avanza nada.

03

Cambiar muy seguido te cuesta

Un cambio siempre cuesta un poco. Es el tiempo de escribir la nota y volver a leerla.
Usa el control de abajo para fijar cuántas veces cambia el trabajo durante el mismo segundo. Cuando suben los cambios, sube el tiempo gastado en cambiar de asiento, y baja el tiempo real de trabajo.
Si cambias muy poco, una tarea acapara el asiento demasiado. Si cambias muy seguido, gastas el tiempo cambiando en vez de trabajando. Por eso hace falta un equilibrio razonable.

Cambios por segundo6
Tiempo de trabajo real 82%Tiempo de cambio 18%
Un equilibrio razonable. Si cambias muy poco, una tarea acapara el asiento; si cambias muy seguido, gastas el tiempo cambiando en vez de trabajando.

Mueve el control y mira cómo el costo del cambio se come el tiempo de trabajo.

Un cambio no es gratis, así que cambiar muy seguido se come el tiempo que queda para trabajar.

04

Mismo tiempo, distinto resultado

Toma la misma cantidad de tiempo y pon dos estilos lado a lado.
El de la izquierda cambia solo de vez en cuando. Pocos espacios se van en cambiar de asiento, así que muchos espacios son trabajo real. El de la derecha cambia muy seguido. Un costo de cambio se cuela en cada espacio, así que pocos espacios terminan siendo trabajo real.
Para ambos pasó el mismo tiempo, y aun así la cantidad terminada es distinta. Lo que hizo la diferencia no fue la carga de trabajo sino el tiempo tirado en cambiar.

Cambia de vez en cuando
Trabajo 10 · Cambio 2
Cambia muy seguido
Trabajo 6 · Cambio 6
trabajo cambio

Las dos filas miden lo mismo, pero la de cambios frecuentes tiene menos espacios de trabajo.

Cuando los cambios son frecuentes, el mismo tiempo termina menos trabajo real.

05

Ponlo en una sola página

Solo recuerda tres cosas.
Primero, la nota es el estado. Cuando una tarea se pausa, guardar todo su avance hasta ese punto es lo que significa dejar una nota.
Segundo, cambiar son dos acciones, un guardado y una carga. Nada corre en medio. Tercero, por eso cambiar muy seguido te cuesta. A medida que se acumula el tiempo de cambio, encoge el tiempo que queda para trabajar.

Uno
La nota es el estado. Al parar, guardas todo el avance hasta ahora.
Dos
Cambiar son dos acciones, guardar y volver a cargar. Nada corre en medio.
Tres
Por eso cambiar muy seguido te cuesta. Si se acumula el tiempo de cambio, encoge el de trabajo.

La nota es el estado, cambiar es guardar y restaurar, muy seguido te cuesta.

En una líneaUn cambio es guardar y restaurar el estado, y no es gratis, así que conviene hacerlo con moderación.
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